Bajo la mirada del Nevado Chani a 6200 metros de altitud, se extiende un enorme desierto blanco y salado llamado Salinas Grandes. Nos encontramos en la provincia más al norte de Argentina (Jujuy). Allí se encuentran los actores que dan vida a un lugar inhóspito pero repleto de belleza: son los trabajadores de la sal. Todos ellos nacieron en minúsculos pueblos como Pozo Colorado, Cerro Negro o 3 Pozos, que no figuran ni en los mapas. Algunos heredaron la profesión viendo a sus abuelos y padres dejarse la vida entre la sal. Otros, simplemente no tienen otro trabajo mejor y no les queda otro remedio que empuñar el hacha con valor.
Su trabajo se desarrolla en un altiplano a 3600 metros sobre el nivel del mar. A ello se une la dureza de unas condiciones climáticas extremas con temperaturas que pueden oscilar entre los –10ºC y los 25ºC en el mismo día. Además de la altitud y el frío, se añade otro enemigo natural que es la luminosidad. Los rayos del sol caen directamente sin perdón sobre una superficie plana y totalmente blanca haciendo que reboten hacia todas las direcciones. El periodo de tiempo en el cual se explota mayoritariamente la sal, va de los meses de marzo a finales de noviembre en la denominada estación seca.
Existen 3 métodos de extraer la sal: el primero de ellos consiste en rascar los relieves de la superficie en forma de hexágonos. La sal obtenida es la de calidad óptima para el consumo humano y recibe el nombre de “flor de sal“. La segunda manera de trabajar es a través del sistema de piletas o pequeñas piscinas. Resulta mucho más laborioso ya que hay que romper la primera capa dura formando un rectángulo. Después se sigue picando hasta que aflora el agua filtrada, sacando la sal sucia y dando profundidad a la pileta. Al costado y a golpe de pala, la sal se va apilando en forma de pirámide, dejándola secar en los siguientes 4 o 5 días hasta ser embolsada. El último de los métodos es el de los ladrillos o “panes de sal”. Para su extracción emplean el hacha salinera. Golpe tras golpe definen una línea sacando así el primer bloque (de unos 15 kgs de peso). Su posterior consumo es exclusivo para el ganado y animales como parte de la dieta.