Las salineras de Maras están constituidas por 3000 pozos pequeños con un área promedio de 5 metros cuadrados a un costado de la montaña conocida como Qaqawiñay. Allí se encuentra el ojo de entrada denominado por los incas “Nawimccocho“. El agua discurre por las entrañas de la tierra arrastrando y absorbiendo las sales existentes en las rocas. El ojo de salida desemboca directamente en las salinas. Durante los meses de sequía los pozos son regados cuidadosamente cada 3 días con el agua salada procedente del cerro. Posteriormente y por efecto del sol se produce la evaporación del agua quedando la sal depositada en cada pileta. Este proceso es repetitivo y continuado por espacio de 1 mes hasta obtener un volumen considerable de sal sólida.
Actualmente las Salinas de Maras y Pichingoto son explotadas comunitariamente por 234 familias, transmitiéndose de generación en generación tanto los pozos como las técnicas.