Tensin Guiatso nació en una familia campesina de Amdo, al este del Tibet en 1935. Fue reconocido a la edad de 2 años por un grupo de búsqueda del gobierno y de eminentes lamas como la decimocuarta encarnación en el linaje de los Dalai Lamas. Con 4 años de edad fue llevado a Lhasa y reconocido oficialmente como Dalai Lama. En el año 1959 con la invasión de China en el Tibet, tuvo que huir de su país a través de los Himalayas junto con otros cien mil refugiados. En total se calcula 1 millón de tibetanos muertos y 5000 monasterios destruidos. Su destino fue Dharamsala en la India. De esa manera, redactó una constitución democrática y formó el gobierno tibetano en el exilio empezando a crearse las bases para la nueva sociedad tibetana: escuelas, hospitales, orfanatos, cooperativas de trabajo, bibliotecas y centro culturales para preservar su música, el teatro y las danzas tradicionales. A pesar de tanto sufrimiento, el Dalai Lama no ha perdido ni su esperanza ni su determinación de conseguir justicia para su gente. Debido a su extraordinaria firmeza de carácter y defensa de los valores humanos básicos, emerge no sólo como líder espiritual y político de su pueblo, sino como figura mundial. Durante los últimos años ha trabajado incansablemente para fomentar la importancia de la bondad y la compasión en la resolución de conflictos bélicos y políticos. Todo ello le valió para ser nombrado Premio Nobel de la Paz en el año 1989.