La región de Ladakh se encuentra situada en el Estado más al norte de la India (Jammu&Kashmir), limitando con Pakistán y China. También se le conoce con el nombre del “Pequeño Tibet“ debido a las fuertes creencias religiosas de sus habitantes basadas en el budismo tibetano. Además de los vínculos religiosos, Ladakh y en concreto Leh, su capital y centro administrativo, siempre fueron paso obligado entre los comerciantes tibetanos que traían su preciada sal de los lagos, así como la cotizada lana de sus ovejas. Tras la ocupación china del Tibet en el año 1951, muchos exiliados tibetanos encontraron su lugar en estas tierras inhóspitas y frías. Actualmente goza de una excelente salud a nivel espiritual, salpicado de monasterios, muchos de ellos aislados de la civilización y a salvo de malas influencias. El marco natural sobre el que está enclavado Ladakh es sobrecogedor pero bello al mismo tiempo. Rodeado de montañas y pasos que alcanzan los 5000 metros, con nieves perpetuas entre los meses de diciembre a mayo y bañado por ríos como el Zanskar, Nubra o Indo. La vegetación es nula, con lo cual la única fuente combustible para los humanos durante el invierno son los excrementos de los de animales, que son puestos a secar en los tejados de sus casas. Tienen una economía de subsistencia basada en la agricultura y algunos animales domésticos. Durante los cortos veranos aprovechan para obtener hasta 2 cosechas de cebada, la cual constituye su base alimentaria para pasar los largos inviernos. Ladakh es uno de esos lugares perdidos, llenos de paz, donde la religiosidad se mantiene viva y la modernidad se asoma tímidamente.