Con un recorrido total de 530 kilómetros, el circuito de los Valles Calchaquíes constituye una de los grandes experiencias del turismo salteño. Nuestro punto de partida será Salta, conocida con el sobrenombre de “ la linda “ y considerada una de las más bellas capitales argentinas. Al pasear por sus calles descubriremos el todavía presente encanto colonial donde se conservan importantes edificios de la época virreinal. Entre todos ellos destacan la Catedral de Salta, el Cabildo, la Iglesia y Convento de San Francisco, así como Iglesia y Convento de San Bernardo.
Ya en ruta por la 68 nos adentraremos hacia la Quebrada de las Conchas, salpicada por la variedad de colores de sus cerros debido al cambio de mineral y composición del mismo. Llegamos a Cafayate, que es el pueblo más importante del recorrido. Con un clima seco, soleado y a una altitud de 1600 metros, sus tierras resultan óptimas para los viñedos. El turismo y sobre todo sus vinos son el motor de la economía local. Siguiendo hacia el sur llegamos a las Ruinas de Quilmes, donde vivieron los indios del mismo nombre hasta que fueron dispersados, sometidos y conquistados por los españoles. Si nos dirigimos ruta al norte , llegaremos de nuevo hasta Cafayate para introducirnos en la Quebrada de las Flechas, pasando por pequeñas poblaciones llenas de sabor indígena como Angastaco, Molinos o Cachi. Bien vale la pena recorrerlo con tiempo, visitar sus escuelas, las iglesias o ver cómo todavía hacen el pan en hornos de barro. Estamos regresando hacia Salta, pero el trayecto nos seduce con el llamado Parque Nacional de los Cardones, lleno de cactus que llegan hasta los 5 metros de altura. Como parte culminante nos queda disfrutar del vertiginoso descenso de la Cuesta del Obispo, una serpenteante carretera que nos devuelve de la puna al valle y finalmente al punto de partida, Salta.