El Nevado Ausangate es testigo de cargo de la peregrinación religiosa más notable y numerosa de Latinoamérica. Nos situamos en el sur del Perú, departamento de Cusco, provincia de Quispicanchis, distrito de Ocongate. Vigilante y altivo con sus 6384 metros de altitud y morada sagrada por excelencia, se sitúa enfrente de la Quebrada de Sinakara escenario desde hace 243 años de la festividad del Señor de Qoyllor Rit’i.
La advocación de Taytacha Qoyllur Rit’i o “Señor de la Estrella de la Nieve” alude a probables observaciones de índole astronómico, vinculadas a la salida de Venus, el lucero que irradia una energía cósmica en relación con los nevados que están detrás del santuario; es la razón del peregrinaje a Qoyllur Rit’i y el origen real que ya se practicaba en tiempos de los incas antes de la colonización de los españoles, la evangelización y la instauración del cristianismo.
Qoyllur Rit’i significa "Estrella de Nieve" en quechua y según las creencias, el suceso que dio origen a esta celebración fue que el Niño Jesús, disfrazado de pastorcito se hizo amigo de un chico indígena, Marianito Mayta. Cuando los padres encontraron al niño que vestía de ricos atavíos, motivo por el cual avisaron al párroco del lugar, Pedro de Landa, quien intentó capturarlo sin éxito, pues en el lugar de la criatura apareció una piedra. Marianito murió de inmediato y la imagen del Señor de Qoyllur Rit’i se fijó sobre la roca
Soñaba con revivir las estimulantes y fascinantes imágenes del fotógrafo japonés Kazuyoshi Nomachi pero habían pasado más de 20 años. Estamos en 2023 y todo ha cambiado en el Planeta Tierra, los habitats, las tradiciones, muchas lenguas desaparecen y hasta los ciclos vitales han sido modificados por el propio ser humano acelerando un deterioro notable en múltiples facetas. Cuando llegamos al pie del glaciar, Fabián Condori Villagra, caporal provincial de la Nación más antigua de las ocho existentes, Paucartambo, me dice que ya no se toca el hielo, que es sagrado y no se permite a nadie acercarse debido al calentamiento global y al retroceso glacial tan acusado en las últimas dos décadas.