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INDIOS CHIPAYA - BOLIVIA

La nación Uru-Chipaya se encuentra en la provincia de Atahuallpa, perteneciente al Departamento de Oruro, al SO de Bolivia. Se trata de un territorio de 441 kms cuadrados, estéril y aislado, lo cual les ha permitido mantener muchas de sus costumbres ancestrales, su idioma pukina o chipaya, sus vestimentas, peinados, religión, etc. Están divididos en 2 comunidades: la de Chipaya y la de Ayparavi, siendo un total de 1500 habitantes. El paisaje se mantiene entre colores grises y crema sobre una planicie a 3940 metros sobre el nivel del mar, destacando sobre todo la forma de sus viviendas llamadas “phutukus“, cuando tienen los techos cilíndricos, y “huayllichas“ con el techo de paja. La vestimenta de sus pobladores es tosca y áspera pero práctica y elegante al mismo tiempo. Los colores se confunden con el ambiente pardo de la tierra, muy discretos. El traje tradicional femenino recibe el nombre de “ajsu“ y el de los hombres “qhawa“.

Respecto a las actividades de los Chipaya se reducen a una precaria agricultura muy dependiente del clima y las lluvias, una actividad pastoril primitiva y la caza de patos salvajes mediante boleadoras. Los campos de cultivo son propiedad de la comunidad, y tanto el trabajo como la producción son repartidos de forma adecuada entre las diferentes familias bajo la responsabilidad de los alcaldes, como máximas autoridades. Cultivan principalmente quínoa, cañahua y patatas.

La ganadería se basa mayormente en la cría de corderos, cerdos, ovejas y llamas así como aves de corral.

De este modo es como transcurre la vida de este pueblo, los Chipaya, fuertemente arraigados a una tierra extrema, con arenales y salares, pero en definitiva “su tierra“. Destaca su radical devoción a la Pachamama o Madre Tierra como principal deidad, pues todo lo toman y se lo dan a ella. Sus dioses principales están en el Volcán Sajama, el Río Lauca y el Cerro Sabaya. En definitiva, uno de esos reductos poco accesibles pero maravillosos, donde la noción del tiempo desaparece y la unión entre hombre y naturaleza renace con tanta fuerza que nos hace volver a la sencillez.