Se celebra una vez por año en diferentes monasterios budistas de la región montañosa del Khumbu, cuna del pueblo sherpa al noreste de Nepal. Durante la primavera, (mes de mayo) en el Monasterio de Thame y hacia el otoño (cerca del plenilunio de noviembre-diciembre) en el Monasterio de Tengboche, a los pies de la montaña sagrada Ama Dablam. Consiste en una serie de ceremonias religiosas oficiadas por los monjes o lamas. En total nueve días de meditación y un acto culminante de tres días de duración; una representación teatral con impresionantes vestidos llenos de color y máscaras.
El primero de los días los lamas danzan bajo la atenta mirada de sus superiores. El segundo día se hacen ofrendas depositando katas y dinero recibiendo así la bendición. El tercero es el más animado y colorista. Se trata de un baile de máscaras que comienza con un prólogo introductorio y se desarrolla en 13 actos o escenas en las que aparecen diferentes personajes que ejecutan una serie de danzas siguiendo una delicada coreografía que se ha transmitido de generación en generación por tradición oral. Los monjes se ponen distintas máscaras esotéricas y satíricas, que un mes antes se empiezan a preparar y solamente se usan durante el festival. El baile de máscaras dura 7 horas durante las cuales, los lamas danzan ininterrumpidamente hasta el éxtasis y sólo paran dos veces. En ese momento aparecen diferentes personajes cómicos que bromean con los turistas presentes y con los dogmas fundamentales del budismo. Los interludios cómicos son guiados por lamas que representan a un hombre viejo, un borracho y un turista, que juegan con los asistentes a la fiesta y hacen reír mucho al público local.
El origen y significado de las danzas es incierto y complejo, pero al parecer, representan teatralmente el tema universal de la victoria del bien sobre el mal. También se ha interpretado como un drama sagrado que escenifica el triunfo de la orden Gelukpa (gorros amarillos) sobre una de las antiguas religiones animistas de la región, el "Bon", procedente del Tíbet. De hecho, y aunque el origen sea poco claro, se cree que el objetivo era iniciar en los principios del budismo a la población autóctona, mayoritariamente sherpa, y de mantener presentes ciertos valores morales y éticos.