Cada 20 de enero se produce un enfrentamiento brutal entre jóvenes comuneros de distintas comunidades pertenecientes a la Provincia de Canas situada en el departamento sur del Cusco. La batalla tiene lugar en la pampa de Chiaraje a una altitud de 4500 metros. Las armas y municiones son hondas o guaracas y piedras principalmente. En pocos minutos lo que era un paisaje bucólico y relajado se convierte en un escenario salvaje donde no hay reglas, ni límites, pudiendo llegar hasta la muerte en su afán por conquistar el máximo espacio de tierra haciendo retroceder al enemigo. Con ello además de atesorar el orgullo de la victoria, los ganadores se asegurarán que las cosechas serán abundantes y fértiles para toda la comunidad, incluyendo los vencidos. La sangre derramada en la lucha servirá para alimentar a la Pachamama, es su tributo.