Víctima de tabúes y miedos injustificados, a Irán lo pintan como uno de esos lugares poco recomendables. Sin embargo, quienes tengan la suerte de conocerlo podrán comprobar lo errado e injusto de este juicio generalizado en Occidente. La historia de este país ha influido notablemente en sus habitantes. Su particular carácter es fruto de una mezcla de civilizaciones, su gran espiritualidad, su vivacidad intelectual, su misticismo, la poesía, la imaginación y las actitudes particulares, son el resultado de una rica herencia cultural.
La vida se desarrolla a medio camino entre la modernidad y la tradición. Frente a ciudades como Teherán, que representan el Irán de hoy, lleno de efervescencia, juventud, fuerza y apertura hacia el mundo, se encuentran pueblos remotos donde el trabajo diario es muy duro. También surgen ciudades en medio de los oasis, como anheladas islas entre los desiertos, las estepas y las desoladas montañas, es el caso de Mashad, kerman o Bam. En la actualidad Irán cuenta con una población aproximada de 78 millones de habitantes de los que el 58 % vive en las ciudades y el resto en pequeñas aldeas. El Irán de nuestros días se gobierna sobre la base de 2 poderes: el político y el religioso. El presidente actual, Ebrahim Raisi, lidera el partido conocido como Sociedad del Clero Combatientes.