El pueblo de Uyuni se encuentra situado en el corazón del inmenso altiplano al sur de Bolivia. Un lugar frío, desolador, hostil y al mismo tiempo mágico con unos paisajes de otra galaxia. Durante años tuvo importancia debido al comercio de la plata obtenida en la famosa mina de Pulacayo, pero la explotación se agotó. Entonces toda la región quedó muerta y aislada. No fue hasta la década de los 70 cuando a través de la industria del turismo empezaron a explotar una de las maravillas más fascinantes del Mundo: el salar de Uyuni. Actualmente existen recorridos que permiten disfrutar de esta naturaleza agreste y salvaje como el conocido Uyuni Tour. En un área de aproximadamente 22000 kms cuadrados formada por los salares de Uyuni, Coipasa y Empexa, se concentra la mayor cantidad de sal del mundo. Una planicie de singular belleza donde la naturaleza se manifiesta de manera peculiar en forma de volcanes, géiseres, rocas caprichosas esculpidas con la sabiduría del tiempo, lagunas con aguas de colores y una fauna adaptada a escenarios que en ocasiones parecen lunares. En el salar de Uyuni existen varias islas destacando de entre todas ellas la “Isla del Pescador” con formaciones de rocas calcáreas, restos de corales y conchas marinas. Destaca la población de cactus de hasta 7 metros de altura. Desde la cima de la isla se puede admirar la grandiosidad del salar. De gran interés biológico son la Laguna Colorada y Laguna Verde donde es posible admirar la elegancia del flamenco de James, las vicuñas, el suri o avestruz andino, la vizcacha, el guanaco y la chinchilla. Debido a la presencia de volcanes como el Licancabur, Juriques o Sairecabur, existe una actividad geotérmica abundante con la aparición de géiseres como el de Tatio cuyos vapores alcanzan los 200ºC.