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VALLE SAGRADO DE LOS INCAS - PERÚ

Tomando Cusco como punto de partida y en dirección hacia el Valle de los Incas a orillas del Río Urubamba podremos observar, tocar y fascinarnos con la inexplicable y espléndida arquitectura inca. Su punto culminante son las Ruinas de Machu Picchu. Vigilando y protegiendo a la ciudad imperial de Cuzco nos encontramos con la impresionante fortaleza de Sacsayhuamán, magnífico escenario para la imaginación. Su función fue la de complejo militar. Los arqueólogos calculan que para su construcción se emplearon decenas de miles de obreros tardando 70 años en finalizarla. Muy cerca, a 5 kilómetros están las ruinas de Quenco, centro de ceremonias donde adoraban a la Pachamama o Madre Tierra.

Las siguientes ruinas son las de Puka Pukara, fortaleza que cumplía la misión de guardar el camino que conduce al Valle Sagrado de los Incas. Muy cerca hay un lugar llamado Tambo Machay, destinado a los baños sagrados y reservado exclusivamente para los gobernantes y sus esposas. Aquí comienza un descenso con curvas que nos lleva hasta Pisac, cuyas ruinas del mismo nombre, destacan por su fino acabado y especial precisión con que fueron colocadas. Desde Pisac se coge una ruta paralela al caudaloso Río Urubamba que nos lleva hasta la fortaleza y pueblo de Ollantaytambo, constituyendo el mejor ejemplo superviviente de planificación de una ciudad inca. Se ha comprobado que la piedra utilizada fue traída de una cantera situada a 6 kms, lo cual fue una gran hazaña en la que se emplearon miles de indios.

La última parte de nuestro viaje es la más esperada, se trata de contemplar “la ciudad sagrada de los incas“. Machu Picchu fue descubierto por Hiran Bingham en el año 1911. Las estructuras arquitectónicas son una muestra del más clásico estilo inca con sus paredes de piedra bien labrada, sus puertas típicas de forma trapezoidal, sus bancales o terrazas de cultivo y la siempre presente Intihuatana o piedra " que amarra al sol ".

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